
En declaraciones a la prensa ofrecidas desde la ciudad de Rostov del Don (sur de Rusia), Yanukovich adelantó sus intenciones de dirigirse al Congreso, al Senado y al Tribunal Supremo de EE.UU. para que “den una evaluación jurídica de la situación en Ucrania”.
En ese sentido, recordó que Ucrania «está en manos de bandidos ultranacionalistas y neofascistas que quieren desatar una guerra civil», financiada, precisamente, por Washington y sus aliados europeos.
«Estados Unidos no tiene derecho, según sus propias leyes, de asignar dinero a delincuentes», resaltó, en referencia al Gobierno del presidente Barack Obama.
También acusó a la Unión Europea de «pisar el documento» que garantizaba la paz civil en Ucrania. «Les pregunto a los aliados occidentales de las autoridades ucranianas: ¿Están ciegos? ¿Han olvidado lo que es el fascismo?», subrayó.
Además, reiteró que él continúa siendo el jefe de Estado legítimo y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de su país.
«No he sido sometido a un juicio político de acuerdo a la Constitución de Ucrania, ni he abandonado el poder antes del plazo (…) Tan pronto como lo permitan las circunstancias, estoy seguro, y no pasará mucho tiempo, de que volveré a Kiev», manifestó.
Por ello, calificó a las autoridades de facto como «delincuentes» que “»quieren incorporar en las Fuerzas Armadas a guerrilleros de las formaciones nacionalistas, y entregarles armas».
«Los oficiales y soldados no van a obedecer las órdenes criminales de un Gobierno impuesto por un golpe de Estado», aseveró.
Asimismo, aseguró que las elecciones convocadas para el próximo 25 de mayo son ilegitimas e ilegales, así como cualquier institución de poder formada a partir de estos comicios.
El pasado 21 de febrero, Yanukovich y los líderes de la oposición firmaron un acuerdo para poner fin a la crisis que vivía Ucrania. Sin embargo, un día después, el Parlamento adoptó una ley que destituyó al Presidente, designó a Alexánder Turchínov como interino y fijó la fecha de los comicios presidenciales para el 25 de mayo.
