Yoon Suk Yeol, condenado a cadena perpetua por liderar insurrección en Corea del Sur
Seúl.– Apenas 11 días después de imponer la ley marcial, el entonces presidente de Corea del Sur, Yoon Suk Yeol, fue destituido por el Parlamento. Ahora, 14 meses después de aquel decreto que sacudió los cimientos democráticos del país, fue condenado a cadena perpetua por liderar una insurrección.
El fallo marca uno de los episodios más dramáticos en la historia política reciente de la nación asiática, considerada durante décadas un modelo de transición democrática en la región.
Seis horas que desataron una crisis
La noche del 3 de diciembre de 2024, Yoon declaró la ley marcial acusando al principal partido opositor de simpatizar con Pyongyang y de realizar actividades “antipatrióticas”. El decreto prohibía actividades políticas y protestas, permitía arrestos sin orden judicial y establecía censura a los medios.
Aunque la medida solo estuvo vigente seis horas, generó una movilización inmediata. Legisladores se enfrentaron a soldados para ingresar a la Asamblea Nacional de Corea del Sur y votar la anulación del decreto. Finalmente, 190 parlamentarios —incluidos miembros del partido oficialista— revocaron la ley marcial pasada la medianoche.
Las imágenes de la política An Gwi-ryeong forcejeando con un soldado se convirtieron en símbolo de resistencia ciudadana.
Acusaciones más profundas
La fiscalía sostuvo que el intento no fue improvisado. Investigadores alegaron que el plan incluía incluso el envío de drones hacia Corea del Norte para provocar tensiones con el líder norcoreano Kim Jong Un y justificar la medida excepcional.
La jueza presidenta Ji Gwi-yeon concluyó que el despliegue de tropas en el Parlamento y el intento de arrestar a figuras opositoras, incluida la actual presidenta Lee Jae-myung, constituyeron actos de insurrección.
Un precedente histórico
Es la primera vez en 44 años que un mandatario surcoreano imponía la ley marcial, desde el golpe militar de Chun Doo-hwan en 1980. Chun también fue condenado por insurrección, aunque posteriormente recibió un indulto.
Además de Yoon, el exministro de Defensa Kim Yong-hyun fue sentenciado a 30 años de prisión, mientras otros altos mandos militares y policiales recibieron penas de entre tres y 18 años. El ex primer ministro Han Duck-soo ya cumple una condena de 23 años.
Yoon, exfiscal y presidente desde 2022 tras una elección muy reñida, defendió su decisión alegando que ejercía su autoridad constitucional ante un “bloqueo legislativo”. Ha rechazado los cargos y anunció que apelará la sentencia.
Democracia bajo presión
El caso ha sido interpretado por analistas como una prueba de resistencia para las instituciones surcoreanas. Durante la crisis, cientos de ciudadanos acudieron al Parlamento para exigir la defensa del orden constitucional.
“Creo que fueron los ciudadanos quienes protegieron nuestra democracia”, afirmó Song Hwa, una empresaria que acudió esa noche a la Asamblea Nacional junto a su esposo.
Para académicos como Cho Hee-koung, profesor de derecho en Seúl, el episodio reveló tanto la fortaleza institucional del país como sus vulnerabilidades. “Las instituciones resistieron un ataque frontal, pero esta prueba mostró los eslabones débiles que deben repararse”, señaló.
Mientras Yoon enfrenta apelaciones y otros procesos judiciales, el país continúa reflexionando sobre uno de los capítulos más turbulentos de su historia democrática reciente.

