
La solución combina el reconocimiento automático del habla con el sistema de subtítulos actual. La traducción no siempre es perfecta, pero Harrenstien dice que la tecnología «seguirá mejorando con el tiempo». Su creador se ha basado en la tecnología de reconocimiento de voz de que ya dispone Google, propietario del portal. Como alternativa los usuarios pueden cargar una transcripción del vídeo y YouTube la inserta en la pieza.
