Por Ramón Mercedes
WASHINGTON DC.- Brady PAC, la organización política dedicada a elegir líderes comprometidos con la prevención de la violencia con armas de fuego en Estados Unidos, anunció su respaldo a la reelección del congresista Adriano Espaillat (D-NY-13), reconociendo su trayectoria legislativa en la lucha contra la epidemia de violencia con armas de fuego que afecta al país.
«El liderazgo importa. Los resultados importan. Votantes de Nueva York, enviemos a Espaillat de regreso al Congreso para lograr una reforma real», expresó Brady PAC a través de sus redes sociales.
El congresista Espaillat ha sido uno de los defensores más firmes en el Congreso en materia de seguridad pública y control de armas.
«La lucha para acabar con la violencia con armas de fuego es crucial y más urgente que nunca. En el Congreso, he impulsado políticas de sentido común y he trabajado para hacer rendir cuentas a la industria armamentística. Sigo comprometido a terminar con esta crisis y a mantener seguras a nuestras familias y comunidades», afirmó el congresista al recibir el respaldo de Brady PAC.
Entre sus iniciativas legislativas más destacadas se encuentra la reintroducción de la Ley de Armas Fantasmas y Armas de Fuego No Rastreables (H.R. 4992), junto al senador Richard Blumenthal (D-CT) y los congresistas Madeleine Dean (D-PA), Brad Schneider (D-IL) y Mike Thompson (D-CA).
Esta legislación busca cerrar las brechas que permiten la fabricación y distribución de armas ensambladas con impresoras 3D o kits de montaje, las cuales se pueden obtener sin verificación de antecedentes y son imposibles de rastrear.
El congresista Espaillat también ha liderado iniciativas que vinculan la violencia con armas de fuego con la violencia de género. Espaillat presentó la Resolución Gladys Ricart, orientada a enfrentar la prevalencia de la violencia doméstica y su estrecha relación con la epidemia de violencia armada en Estados Unidos.
Esta resolución, introducida durante el 117.º Congreso, contó con el respaldo de programas nacionales contra la violencia doméstica y de organizaciones como Giffords.
