Carta de Negro Veras a Radhamés Gómez Pepín

Santiago de los Caballeros

06 de enero del 2011

Señor

Rahamés Gómez Pepín

Director de El Nacional

Santo Domingo, D. N.

Mí muy estimado Radhamés:

En el periódico El Nacional, bajo tu atinada dirección, de fecha 03 de enero del 2011, en la página número dos (2), en la columna “Cójanlo” se lee lo siguiente:

“Caso Complejo”

“Cuando todo parecía aclarado, la investigación en torno al atentado contra el abogado y comentarista carta-de-negro-veras-a-radhames-gomez-pepin.jpgde televisión Jordi Veras ha vuelto a atascarse. El padre del abogado, el también jurista Ramón Antonio Veras, advirtió que el suceso, ocurrido el 2 de junio, constituye un desafío para las autoridades. Veras, quien indicó que la familia no tiene culpables favoritos, señaló que el expediente sólo estará completo cuando se dé por concluida la investigación a cargo de la Fiscalía de Santiago y la Policía. Eso traduce que para la familia todavía quedan cabos sueltos, o presuntos culpables que no han sido sometidos a la acción de la justicia. El atentado habría sido planificado desde la cárcel y ejecutado por sicarios. Pero son tantas las versiones en el caso que muchos se preguntan si todos los posibles sospechosos serán interrogados, y traducidos a los tribunales de ser encontrados culpables. A seis meses de la tentativa y el compromiso de las principales autoridades de que el suceso no quedará impune la gente abriga todavía reservas sobre el desenlace. El padre del abogado estima que el atentado es un desafío a la sociedad y refleja la debilidad del sistema carcelario.”

Radhamés, ciertamente, el caso de mi hijo Jordi Veras, por ser una realización de sicariato entraña una operación criminal en la cual intervinieron varias personas cada una ejecutando diferentes tareas dirigidas a consumar el asesinato, el cual no se materializó por la voluntad ajena a la de su interesado y ejecutores.

La naturaleza compleja del Caso Jordi, no está solamente en la diversidad de personas que se movieron alrededor de la acción para llevar a cabo el asesinato, sino también en los diferentes medios utilizados, los cuales comprendieron reuniones para acordar el crimen, la discusión del precio a pagar para darle muerte a Jordi, la selección del personal especializado en asesinatos, la ubicación de Jordi, horas de sus movimientos, personas relacionadas con él, medios de transportes y de comunicación de los sicarios, en fin, fue una conspiración de cerebros criminales para ejecutar un crimen.

Por lo general, el trabajo de los sicarios una vez ejecutado, requiere una labor fina de inteligencia para descubrirlos porque, real y efectivamente, su operativo está rodeado de multiplicidad de actores y diversidad de acciones, entrelazamiento de operaciones hacia un objetivo común que es el encargo, el asesinato pagado, que concluye con la eliminación física de la víctima.

El legislador dominicano, al momento de redactar el actual Código Procesal Penal, tomó en cuenta que en nuestra sociedad se podían presentar casos en los cuales los jueces penales tuvieran ante sí expedientes dificultosos, enredados, con diversidad de delincuentes unidos para una tarea criminal a ser llevada a cabo por un equipo, o sea, una operación de sicariato, como fue el caso de mi hijo Jordi Veras.

Fruto de su labor de investigación en el Caso Jordi, la Magistrada Procuradora Fiscal de Santiago, Licenciada Yeni Berenice Reynoso, comprendió que estaba en presencia de un Caso Complejo, lo que la motivó a solicitarle al Juez de la Instrucción del Primer Juzgado de la Instrucción del Distrito Judicial de Santiago, en función de Jurisdicción de Atención Permanente, que declarara el expediente del Caso Jordi, de tramitación compleja. El tribunal acogió el pedimento.

El Código Procesal Penal Dominicano, en el título IV dice “Procedimiento Para Asuntos Complejos”, y a seguidas el artículo 369 del mismo Código dice: “Procedencia. Cuando la tramitación sea compleja a causa de la pluralidad de los hechos, del elevado número de imputados o víctimas o por tratarse de casos de delincuencia organizada, a petición del ministerio público el juez puede autorizar la aplicación de normas especiales”.

Mi amigo y coterráneo Radhamés, como puedes observar, el sentido y alcance del citado artículo cuadra perfectamente, como Caso Complejo, en el asunto de mi hijo Jordi Veras.

El grupo de hombres reunidos para asesinar a Jordi constituye una verdadera estructura criminal especializada en asesinar personas por encargo. Esta es la delincuencia organizada a la que hace referencia la primera parte del artículo 2 de la Convención Contra la Delincuencia Organizada Transnacional.

Se comprende claramente lo complejo que resulta el caso de mi hijo Jordi. No fueron unos “chivitos” a los cuales contrató Adriano Román, para que cumplieran sus designios de asesinar a Jordi por un millón quinientos mil Pesos Oro (RD$1.500,000.00).

Radhamés, el día que sean conocidas todas las interioridades del Caso Jordi, lo mejor del país se dará cuenta que éste no tenía escapatoria a la muerte porque los sicarios pagados por Adriano Román, tenían infiltrados los principales organismos de seguridad del Estado, lo que hace más complejo el caso de mi hijo.  No escapa a tu inteligencia lo difícil que resulta desenredar cualquier madeja tejida alrededor de la inteligencia estatal.

Adriano Román, sabía que había encargado a una perfecta estructura criminal para ejecutar a Jordi. Su convencimiento en la ejecución del crimen, luego de pactado el mismo, lo llevó a colocarse todos los días en las primeras horas de la mañana, frente a su televisor, para comprobar que ya Jordi había sido ejecutado al no salir su persona en la pantalla, porque ya su encargo a los sicarios había sido cumplido como ocurrió el 2 de junio del pasado año 2010.

Radhamés, por último, para comprender la esencia del sicariato y su complejidad como acción criminal, me voy a permitir transcribir un criterio sobre esa nueva modalidad del crimen en nuestro país, el sicariato, expuesto por el escritor ecuatoriano Fernando Carrión Mena, el cual dice:

“El sicariato no es solo un fenómeno de unos sujetos aislados que usan la violencia para cometer homicidios por encargo, es algo mucho más complejo que ello, debido a que su realidad está asentada sobre la base de un conjunto de redes sociales que permean la sociedad y sus instituciones, y de una construcción valórica en términos económicos (toda vida tiene un precio) y culturales (el vértigo, el ascenso social). De manera que, este fenómeno es un proceso que está creciendo en la obscuridad porque se niega su existencia o porque se lo recubre bajo el manto de la definición de homicidio agravado. Crece en la obscuridad aunque todos saben de su realidad a través de los medios de comunicación, aunque su existencia no siempre es reconocida por quienes deben velar por su control”.

“La importancia del sicariato no estriba solo en el número de homicidios cometidos o en los grados de violencia explícita que encierra, sino en el impacto que produce -sin infiltrarse físicamente- en las instituciones tutelares del sistema penal clásico (policial, cárcel y justicia), en las instituciones de la sociedad civil (medios de comunicación, institutos académicos) y en la vida cotidiana (cultura de resolución de conflictos al margen del Estado)”.

“Nadie desconoce que el sicariato desinstitucionaliza y genera una cultura del éxito rápido, amparada en el advenimiento de una nueva élite poderosa sustentada en el poder del temor (es un mecanismo de ascenso social, aunque sea temporal). Además, este crimen se caracteriza por tener una gran caja de resonancia en los medios de comunicación, porque les llama poderosamente la atención el grado de violencia de las ejecuciones, y lo espectacular que resultan sus acciones al dirigirse siempre a ciertos actores públicos conocidos”.

“En definitiva, el sicariato es un homicidio que tiene particularidades propias, tanto por el nivel de violencia y profesionalismo con que se ejecuta, como por la sofisticación de las actividades y relaciones sociales previas al hecho delictivo. Pero también, por los efectos posteriores que encierra: toda vida adquiere un precio y todo ser humano está sujeto al escrutinio de una persona que puede definir el valor que tiene su muerte”.

En sí, mi amigo Radhamés, el caso de mi hijo Jordi es complejo, y te reitero lo que dije cuando los otros sicarios, los morales, quisieron asesinar a Jordi, a mi familia y a mí: para mí es una cuestión de honor descubrir el Caso Jordi.  Nadie quedará fuera del expediente, sin importar que sea del sector civil, militar o policial.

Tú puedes hacer de esta carta el uso que consideres más conveniente.

Abrazos fraternos para ti.

Atentamente,

Ramón Antonio Veras