El ex presidente Néstor Kirchner nuevo presidente de Unasur

EP- El presidente de Uruguay, José Mujica, ha reconocido públicamente el coste político que puede suponerle su apoyo a la elección de Néstor Kirchner como primer secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur). “He tomado la decisión de acompañar el consenso de todos los presidentes y de dar prioridad a la integración de América Latina”, ha afirmado Mujica en la cumbre de la organización latinoamericana. “No ponemos condiciones ni nadie nos las ha pedido”, ha aclarado. Su voto favorable constituyó una sorpresa porque medios uruguayos habían adelantado la posibilidad de que levantara el veto impuesto por su predecesor, Tabaré Vázquez, y permitiera la designación del ex presidente argentino, pero mediante una simple abstención.

La agenda de la cumbre ha incluido una dura nota de rechazo a la llamada Ley de Arizona, que está provocando un verdadero clamor en toda América Latina. “Los jefes de Estado de los Estados miembros de Unasur rechazan la criminalización contenida en dicha ley (…) cuyos efectos podrían ser la legitimación de actitudes racistas y el riesgo latente de odio racial”.

La atención se centró, sin embargo, en la designación de Kirchner y la posición uruguaya. El nuevo presidente uruguayo reconoció que existe todavía un conflicto sin resolver entre los dos países (el bloqueo del puente internacional de Gualeguaychú, cerrado desde hace mas de tres años por manifestantes argentinos) y se encomendó a la “buena fe de los pueblos argentinos” para alcanzar una salida. “Hay contradicciones muy fuertes y, políticamente, a este presidente le cuesta el paso que va a dar, pero aun así he decidido apostar por la buena fe en nombre de nuestra pequeña nación”.

El nombramiento de Kirchner, que esperaba en una sala cercana, y que ocupó rápidamente, entre aplausos y abrazos, un sitio en la reunión, se llevó buena parte de la cumbre extraordinaria, celebrada en un complejo hotelero en la localidad de Campana, a 60 kilómetros de Buenos Aires.

Inicialmente estaba previsto que la secretaría general, creada en el tratado fundacional, tuviera su sede en Quito (Ecuador), pero parece evidente que mientras la ocupe Néstor Kirchner se trasladará, de facto o de iure, a Buenos Aires. El ex presidente deberá renunciar a su acta de diputado, pero desarrolla una intensa actividad en la esfera política argentina, hasta el extremo de ser un posible candidato en los comicios de 2011, y nadie cree que su nuevo cargo internacional le haga renunciar a ese protagonismo o a la presidencia del Partido Justicialista, que ocupa actualmente. Por eso quizás resultaron tan poco verosímiles las repetidas menciones de algunos presidentes suramericanos a la “plena dedicación” y al “esfuerzo a tiempo completo” que precisa el cargo de secretario general.

Todos los presidentes, salvo Cristina Fernández de Kirchner, que renunció a su turno “por razones obvias”, y los mandatarios de Colombia, Perú, Surinam y Guyana, que estuvieron representados por sus ministros de Asuntos Exteriores, resaltaron la importancia de consolidar Unasur, al margen de las diferencias ideológicas entre los diferentes países. El primero en tomar la palabra fue Luiz Inácio Lula da Silva, uno de los grandes impulsores de la organización, en la que Brasil siempre ha buscado ejercer un papel relevante. Lula ha afirmado que para llevar adelante esa consolidación hacía falta alguien con experiencia y personalidad política, condiciones que reúne el nuevo secretario general.

El nuevo presidente de Chile, el conservador Sebastián Piñeira, que se estrenaba en un foro internacional, se ha ahorrado los elogios directos a Kirchner, pero fue especialmente claro respecto a su apoyo a Unasur: “Por supuesto que tenemos diferencias. Lo hemos conversado con el presidente Chávez, pero, como dicen los franceses, ¡vivan las diferencias!”. “Lo importante es que, por caminos distintos, buscamos las mismas metas: consolidar la democracia, derrotar el subdesarrollo, superar la pobreza y las desigualdades excesivas”, ha resaltado.

Superado el escollo del nombramiento de Kirchner por unanimidad, como deseaba Argentina, la cumbre ha tratado otro tema de especial importancia: la posibilidad de que los países de Unasur lleven a la próxima reunión de la OEA una postura común respecto al nuevo Gobierno de Honduras. El debate se demostró especialmente difícil porque Brasil sigue oponiéndose al reconocimiento del nuevo presidente, mientras que Colombia y Perú preferirían integrarlo.