
Federer debió hacerle frente a 20 aces de Karlovic, que el viernes venía de escribir historia al firmar ¡45! ante Tomas Berdych, la mejor marca que haya habido en un partido a tres sets.
En el primer set, el poderío del saque del croata fue gráfico. Camino al tiebreak inicial, solo en un game hubo atisbos de paridad con él al servicio. Fue en 3-4, tras una buena devolución de Federer que marcaba un 15-15. ¿La respuesta de Karlovic? Tres aces seguidos.
Con semejante panorama, el miniquiebre logrado por Federer en 3-3 del desempate tuvo sabor a set point. Dos puntos más con el servicio del suizo darían crédito a esa sensación. Y una doble falta final de Karlovic (la única del partido) sellaría la diferencia.
En el segundo capítulo, recorrido similar. Ambos tuvieron cierta ventana de oportunidad en el comienzo y Karlovic hasta llegó a contar con la única chance de quiebre del encuentro, pero un saque ganador de Federer (que sin la grandilocuencia del croata también tuvo muy buenos números al servicio) frustró la oportunidad.
De nuevo en desempate, Federer volvió a tomar las riendas y en 4-4 logró la rotura necesaria para liquidar la historia con su saque, rubro en el que llegó a tener mejor porcentaje de primeros servicios que su rival.
