Miles de personas quedaron sin transporte este miércoles en Argentina luego de que un sindicato convocara a una huelga demandando mejoras salariales.
La medida también alcanzaba las actividades de los barcos, portuarias, marítimas y de los astilleros, afectando los puertos de Buenos Aires, La Plata, Bahía Blanca y Rosario, lo que podría impactar en el comercio exterior.
Los únicos medios de transporte que funcionaban eran los autobuses, cuyos gremios tienen previsto realizar un paro separado el jueves, mientras negocian una mejora salarial.
Los empleados estatales, algunos sindicatos docentes y universitarios también se adhirieron a la medida de fuerza para protestar contra una serie de despidos en organismos públicos y en demanda de un aumento del presupuesto universitario.
«Es un paro contra una política económica y social», dijo Omar Maturano, secretario general del gremio de conductores de trenes de Argentina, al canal de televisión local TN. «Es la única manera que encontramos de luchar», agregó.
La huelga también afectó al transporte de cargas, la recolección de residuos y a gremios aeronáuticos, lo que implicó demoras y complicaciones no solo de Aerolíneas Argentinas sino también de otras empresas que no tienen presencia sindical, muchas de las cuales comenzaron a reprogramar sus vuelos.
Algunos sindicalistas también protestaban contra la propuesta del Gobierno de privatizar Aerolíneas Argentinas, que ha recortado su plantilla en los últimos meses, en medio del ajuste impulsado por Milei para superar una profunda crisis económica.
«Los sindicalistas no te dejan trabajar», decía un mensaje emitido en las pantallas de las estaciones de trenes y en una aplicación móvil oficial, una decisión del Gobierno que generó polémica en la que cuestionó el paro de transporte e invitó a los ciudadanos a denunciar si eran coaccionados a parar.
Los manifestantes tienen previsto realizar ollas populares a lo largo del miércoles en distintos puntos de Buenos Aires, en medio de tensiones sociales por el aumento de la pobreza, que afecta al 52,9 % de los argentinos.
