
El paquete incluye 810 millones de dólares para asistir a los refugiados y a los desplazados internos por los conflictos en Siria e Irak y triplica el monto asignado por Japón el año pasado.
Comprende igualmente 750 millones de dólares destinados a edificar la paz en Medio Oriente y África.
Japón fijó aparte dos millones de dólares para asistir a Líbano, que alberga a más de un millón de refugiados sirios, y 2.5 millones para Serbia y Macedonia.
«Cada una de estas medidas de asistencia es una medida de contra-emergencia que Japón puede llevar a cabo», dijo Abe en la Asamblea General de la ONU.
«Pero al mismo tiempo, nuestro principio inmutable es el esfuerzo en todo momento por retornar a las raíces del problema y mejorar la situación», añadió.
