• 5 agosto, 2020

Lakers derrotaron los Magic

Los Ángeles– E- El Magic se encuentra en una encrucijada tan grande que ni siquiera sabemos cómo clasificar este triunfo de los Lakers sobre ellos.

 Para Los Angeles, se trató de una extraña victoria sobre un equipo con una de las mejores marcas de la liga. Los Lakers tienen un registro de 4-5 ante los siete mejores conjuntos con los que han jugado: Cleveland (0-1), Dallas (2-1), Denver (0-1), Atlanta (1-0), San Antonio (0-1), Portland (0-1), y Orlando, claro. Pero este equipo del Magic no es tan bueno como sugiere su marca de 26-14. No en este momento, cuando han acabado de perder siete de sus últimos nueve partidos y siguen teniendo problemas con el concepto del juego de adentro hacia afuera.

Necesitan dejar de lado los videojuegos de básquetbol y mirar un poco más a los New York Jets. Los Jets acarrean el balón, y luego lo acarrean un poco más, sin importar si están arriba o abajo en el marcador. El Magic arrancó trabajando lo que podría describirse como el equivalente en el básquetbol del juego terrestre en el fútbol americano — el juego bajo el poste — y alimentaron a Dwight Howard durante la primera mitad. Tuvo su típica cuota de volcadas, pero también hizo un par de tiros en salto e intentó un par de ganchos. Acertó nueve de 12 tiros y llegó al descanso con 18 puntos, la principal razón por la cual el Magic logró mantenerse al ritmo de los encendidos Lakers (al margen de Kobe Bryant, pero hablaremos de eso más adelante).

Sin embargo, durante el tercer cuarto el Magic se puso cómodo y los Lakers terminaron pisoteándolos. La mejor observación del fin de semana vino de Phil Simms, quien estaba cubriendo el partido entre los Jets y los Chargers y dijo que estaba bien que los Jets estuvieran 7-0 abajo en la primera mitad porque el juego se estaba desarrollando de manera propicia para que ganaran. Lo mismo podía decirse del Magic. Pero después de intentar 12 triples en la primera mitad, tomaron 12 en el tercer cuarto, retomando sus viejas costumbres. Vince Carter intentó cinco tiros en el período (y los falló todos) y Howard no tomó ninguno. (¿Quieres adivinar de dónde vinieron los tiros de Carter? Si dijiste lejos del aro, te has ganado un dulce. Solamente uno de sus 11 intentos durante todo el partido fue disparado adentro de la pintura).

El Magic tuvo una seguidilla de 20-2 para compilar una ventaja de nueve puntos, haciendo pico cuando Howard fue al banco para tomar su primer descanso. Pero nunca volvieron a establecerlo. Los Lakers anotaron los primeros 15 tantos del último cuarto, y los puntos de la pintura, que habían estado bastante parejos durante el partido, terminaron haciendo peso a favor de los Lakers, 16-6 en el último segmento. Los Lakers estaban logrando toques en el aro y tiros de segunda oportunidad. Consiguieron canastas en transición gracias al trabajo de los reservas Shannon Brown y Jordan Farmar, las estrellas del partido con 22 y 11 puntos, respectivamente (las mejores marcas de su carrera).

Howard se hizo invisible.

«Durante la primera mitad, dominó», dijo Rasheed Lewis. «Anotó muchos puntos. En la segunda mitad parecían estar mucho más metidos en la pintura, por lo que tuvimos muchos triples abiertos».

Llegaron a ellos porque eso era exactamente lo que los Lakers querían. (Si no vieron a los Jets, al menos deberían haber visto el estreno de «24» y desconfiar de la respuesta obvia cuando resulta demasiado sencilla.)

Howard inició su sesión con los reporteros después del partido usando su voz de Charles Barkley.

«Stan Van Gundy necesita…», dijo Dwight Barkley, antes de dejar escapar el pensamiento y comenzar a hacer bromas sobre las donas de Krispy Kreme.

El verdadero Barkley hubiera dicho, «Stan Van Gundy necesita asegurarse de que Dwight Howard reciba el maldito balón».

En los vestidores del Magic se habló de encontrar señales alentadoras en la derrota, y de enfocarse en los puntos positivos. El equipo aún debe encontrarse. Vince Carter tiene una identidad más fuerte en el Magic que Dwight Howard, y si Carter va a estar adentro y afuera de la alineación y adentro y afuera de los partidos por lesiones, como sucedió con su lesión en el hombro el lunes por la noche, no serán consistentes. Y la inconsistencia es su peor enemigo en este momento.

«Tuvimos huecos», dijo Van Gundy. «Ese es el problema. Estamos muy desparejos. No somos lo suficientemente sólidos durante todo el partido. Jugamos un poco mejor que antes, lo que supongo que de cierta manera es bueno. Pero cuando estás adonde se supone que debes estar y dices que has jugado mejor que antes pero has perdido, no es una linda sensación».

Los Lakers lograron ganar a pesar de los cuatro aciertos en 19 intentos de Bryant, quien volvió a sentir un dolor agudo su dedo índice fracturado.

«Le pegué bastante fuerte, como esta noche, y se siente fracturado, ¿entiendes?», dijo Bryant. «Cuando sientes eso, empieza a dolerte mucho y es difícil soltarte».

Igualmente tomó sus tiros, porque eso es lo que hace. La ofensiva de los Lakers siempre pasará por él, y depende del resto de sus compañeros encontrar sus lugares. Brown y Farmar los encontraron el lunes, y Lamar Odom se escabulló para bajar 16 rebotes. Como resultado, es el Magic quien tiene que hacer las preguntas.

J.A Adande se incorporó a ESPN.com como columnista de NBA en agosto de 2007, tras 10 años trabajando en el Los Ángeles Times. Consulta su archivo de columnas

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