El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, afirmó este miércoles que la postura de su Ejecutivo frente al conflicto bélico en Medio Oriente, desencadenado por los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, se resume en “cuatro palabras”: “no a la guerra”.
Durante una declaración institucional desde el Palacio de la Moncloa, Sánchez defendió que España no será “cómplice de algo malo para el mundo” por miedo a represalias, en alusión indirecta a las advertencias del presidente estadounidense Donald Trump.
Recuerdo de la guerra de Iraq
Sánchez evocó la experiencia de la Guerra de Iraq, señalando que entonces Estados Unidos “ya nos arrastró” a un conflicto que —según afirmó— generó más inseguridad, terrorismo e impactos negativos en la economía global.
En ese contexto, criticó lo que denominó el “trío de las Azores”, en referencia a la cumbre celebrada en 2003 en el archipiélago portugués de Azores, previa a la invasión de Iraq, y aseguró que aquel episodio dejó “un mundo más inseguro”.
Preparados para una guerra prolongada
El jefe del Ejecutivo advirtió que hay que prepararse ante la posibilidad de “una guerra larga” y reiteró que su Gobierno mantendrá una posición “clara y contundente”, basada en la defensa del derecho internacional, al igual que en los conflictos de Ucrania y Gaza.
Asimismo, explicó que el Ejecutivo estudia distintos escenarios y posibles medidas para mitigar el impacto económico del conflicto en hogares, trabajadores y empresas, siguiendo precedentes como la pandemia o la crisis energética.
Apoyo a los españoles en la región
Sánchez aseguró que el Gobierno ayudará a los ciudadanos españoles que se encuentren en la zona de conflicto y facilitará su regreso si así lo desean. En la región hay aproximadamente 30.000 españoles, entre residentes, turistas y trabajadores desplazados.
Un primer grupo ya regresó a España, mientras otros están abandonando la zona por distintas vías, en medio de la creciente tensión en Medio Oriente.
