Psicólogo dominicano dice perfil de Quirino es de trastorno anti social, antagónico y manipulador

Henry Montero Tapia y QuirinoMiguel Cruz Tejada

NUEVA YORK,- El internacionalmente reputado psicólogo dominicano doctor Henry Montero Tapia, quien ha sido reconocido en varios países por recientes investigaciones científicas, asegura que el perfil del ex capo de la droga, Quirino Ernesto Paulino Castillo, es de una persona con visibles trastornos sociales, antagónica y manipuladora.

El profesional dijo que después de analizar la voz, el lenguaje corporal y la forma de expresarse de Quirino, estudiando su personalidad en videos, fotografías y audios, concluye en que el ex capo, sufre de esas condiciones psicológicas, las que además, lo convierten en un potencial reincidente en los delitos por lo que fue condenado en Estados Unidos en negociaciones con fiscales federales.

Montero, aclara que aunque no ha tenido la oportunidad de entrevista a Quirino cara a cara, para una definición más exacta, y en la que le haría las preguntas de rigor, las imágenes y los gestos de “El Don”, le dan herramientas adecuadas para hacer una evaluación aproximada de su contorno.

Explica que también se ha basado en los antecedentes biográficos de Quirino.

“Basado en la escala básica Adleriana que mide el éxito interpersonal (BASE -A) 1º-Toda conducta tiene un propósito: Situación (S) ————>Creencia/Meta (O) ——>Conducta (R). 2º-La conducta está regida por un patrón supra ordenado de organización de la experiencia constituida en la infancia: el estilo de vida”, agrega Montero.

Dijo que ese método de medición psicológico Adleriana establece, que la persona como organismo unificado cuya experiencia y conducta están organizadas y guiadas por metas o fines, interrelacionadas entre sí, coherentemente con las metas personales y las contradicciones aparentes en la conducta no son sino diferentes medios de perseguir las mismas metas.

Expuso que “fundamentado, en lo ya expuesto, se puede colegir,  que el entorno social en que se formó Quirino Paulino, “El Don”, aunque nació en una comunidad bastante pobre, en su infancia, al parecer, no presentó ningún tipo de carencia económica, ya que sus familiares cercanos, como su padre, quien fuera un  empresario arrocero, y su madre una enfermera jubilada, así como su tío, un  ex militar juzgado por narcotráfico que llegó a ser síndico de Elías Piña en dos oportunidades, con todo y eso, no se le conoce al llamado “Don” estudios académicos realizados durante su vida temprana, y las relaciones familiares al parecer no fueron muy cordiales”.

Expresó Montero que “aferrarse a los organismos militares dominicanos, demuestra en este hombre, su deseo de tener absoluto poder, entendiendo que si es militar, puede ordenarles a las personas, y nadie lo puede tocar, también demuestra con esto, una baja autoestima, pues sino es militar, se siente desprotegido y rechazado por la sociedad, por lo que deducimos, que agenciarse posiciones y / o actividades que le proporcionen poder, a cualquier costo, era su meta principal”.

Precisa que de la misma forma, el tipo de personas como Quirino, siempre se muestran interesadas en poner orden, organizar y mejorar la situación de su familia, sociedad o país.

“Sin embargo, si toman el mal camino, continuarán firmemente convencidos de que actúan razonablemente o con responsabilidad”, agregó el profesional.

 “Independientemente de que sus esfuerzos tengan resultados positivos o negativos, es innegable que ellos ejercen una poderosa influencia sobre su entorno”, sostiene Montero.
“Analizando fotos, videos y el timbre de voz de Quirino Ernesto Paulino Castillo, para ver qué relación hay, entre el lenguaje corporal, sus actuaciones y sentimientos, hemos podido notar que es una persona que se siente incomprendida, sobre todo porque adopta una actitud reservada. Sin embargo, el papel que interpreta puede ser una representación o incluso un símbolo de un estilo de vida o de un grupo. Y estas personas, con estos sentimientos son excelentes actores en el escenario de la vida, capaces de interpretar múltiples personajes”, expresa el reconocido psicólogo.

“En individuos como Quirino, cuando las opiniones primarias (esquemas a perceptivos) no son moduladas por adecuadas opiniones secundarias en el proceso de socialización, debidas a fallos en la crianza y de relación con los adultos; el individuo se ve abocado a imponer y a perseguir sus metas inconscientes de modo rígido y asocial produciendo psicopatología”, explica.

“De ello se desprende, un concepto etnográfico que señala, a que este tipo de persona que delinque, es atraída por el poder y un estilo de vida rápida que proporciona una sensación de euforia a través de la emulación de “Personas de Clase de Elite” del Jet-Set con el uso de adornos costosos, suntuosas mansiones y propiedades, como el Don cuando hacia referencias a su helicóptero privado y a las propiedades que ostentaba producto de su actividad ilícita”, añadió Montero.

“Las personas que se envuelven, como Quirino, en el tráfico y contrabando de drogas controladas, exhibe autoestima elevada y una mayor sensación de poder, y por lo tanto reciben y perciben la gratificación del ego, de un elevado estatus social en la comunidad que residen, ya que hacen múltiples y aparentes obras de caridad para esa comunidad, como lo hacía el narcotraficante colombiano Pablo Escobar en su ciudad natal”, dijo el psicólogo.

“Es notorio que Quirino se dedicaba a sus negocios con un sentido de invulnerabilidad que le permitía desarrollar su actividad, a pesar de los riesgos inherentes”, agregó el especialista.

“En la medida que el individuo se adentra en la delincuencia y en el virtual mundo del tráfico, nacional e internacional de estupefacientes, haciéndolo parte de su modo-vivendi, se crea en ella, con el tiempo, en su psiquis individual, un comportamiento criminal que le genera un trastorno de personalidad antisocial, acarreándole un tipo de enfermedad mental crónica, en la que su forma de pensar, de percibir situaciones y relacionarse con las demás personas son disfuncionales y destructivas, manifiesta Montero.

“Y hace caso omiso de los derechos, deseos y sentimientos de los demás”, precisa.

“Las personas como Quirino que han caído en este trastorno de personalidad antisocial tienden a antagonizar, manipular o tratar a los demás, ya sea con dureza o con cruel indiferencia. A suelen violar las leyes, sin embargo, no muestran ninguna culpa o remordimiento. Hasta tener la osadía de pedir reentrenamiento por vinculaciones delictivas”, concluyó diciendo Montero que ha sido invitado a un conclave mundial de psicología aplicada al Mal de Parkison en Brasil.