Taxista dominicano narra brutal ataque de una jauría de niños y adolescentes en Brooklyn

Taxista dominicano narra brutal ataque de una jauría de niños y adolescentes en BrooklynMiguel Cruz Tejada

NUEVA YORK,- “No me puedo mover mucho, me duele en todas partes”, dijo el taxista dominicano Rafael Grullón de 59 años de edad y quien fue víctima de un brutal ataque por parte de una jauría de niños y adolescentes que sin mediar palabras, lo golpearon, cuando el chofer estaba estacionado frente a su base.

Grullón, un padre de cinco hijos, dijo que pensaba que iba a morir por la pérdida de mucha sangre que sufrió después del ataque, y acusó al personal del hospital de de haber sido negligente con su caso, cuando llegó a la emergencia.

“Si no hubiera sido por uno de mis hijos, que se plantó para que me atendieran rápido, quizás me hubiera muerto”, añadió el taxista.

“Ellos, los agresores, me sorprendieron y parece ser que fue un ataque de pandilleros que se estaban entrenando (iniciación), porque no me robaron”, expresó el chofer dominicano.

“Cuando me quise parar, uno de los golpes me dejó aturdido y no tuve más fuerzas”, dijo Grullón.

El taxista dominicano es diabético, enfermedad que se le diagnosticó hace algunos años, y recibió más de 10 puntos en las heridas, además de sufrir la fractura de un hueso de la cara y seria avería en el ojo izquierdo.

Recuerda que pidió ayuda en el cuartel 75, donde también acudió un hijo suyo. “Llegué desangrándome y si mi hijo no se hubiera ocupado, creo que me hubiesen dejado morir y ya con frío”.

Grullón, será sometido a una intervención quirúrgica, pero antes deberá pasar seis semanas en reposo para ver si la fractura del hueso en la cara se compone sin la cirugía.

Entre tanto, los médicos, no especificaron en cuanto tiempo podría recuperarse del golpe en el ojo.

Su esposa, Lucía Grullón, pidió a la policía arrestar a la brevedad a los agresores de su esposo y que se haga justicia en los tribunales.

Entre los agresores, se han ubicado varios niños, entre ellos, uno de 7 años de edad.

Al cierre de esta crónica, la policía no había arrestos en relación a la agresión.