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  • 7 julio, 2020

Wawrinka superó a Tsonga y va a la final de Roland Garros 2015

PARÍS — Otro reto para Novak Djokovic en su búsqueda de su primer título en Roland Garros. Luego de haber dejado fuera de carrera a Rafael Nadal, el serbio se topa con Andy Murray en las semifinales de Roland Garros. Antes, en el primer turno, Stan Wawrinka superó a Jo-Wilfried Tsonga por 6-3, 6-7 (1), 7-6 (3) y 6-4.

Wawrinka pudo soltar otro gran festejo. Tras su triunfo en cuartos ante Roger Federer, el suizo sacó a Tsonga en cuatro sets con una gran efectividad en los puntos límite con su servicio: levantó ¡16! de los 17 de los break points que tuvo en contra. Además, aprovechó tres situaciones de quiebre para sellar el éxito en tres horas y 50 minutos de acción. Gran partido del octavo favorito, con 60 tiros ganadores y 48 errores no forzados (39-53 para el francés).

En el inicio de la jornada, luego de sortear tres chances de quiebre en el primer game, fue todo del suizo en el set inicial. Mandó con sus impactos en cada momento. Con control, variantes de ritmo y altura y tiros ganadores (13), Wawrinka se adueñó de la manga gracias a una certera rotura (en el tercer game) y tras salvar un nuevo break point en el séptimo juego.

Con el envión, Wawrinka siguió con el dominio y selló otro quiebre. Tomó posición dominante y se mantuvo al frente. Todo parecía ir por el mismo carril, ante un Tsonga sin poder girar el trámite desde su juego. Sin embargo, la llave la otorgó el suizo. Mostró algunas dudas con su saque en el sexto game -salió con un ace y dos tiros ganadores- y lo terminó cediendo en el siguiente turno, en el que cometió dos dobles faltas. El francés afinó sus impactos y ganó en confianza, a tal punto de sacar adelante cinco puntos de quiebre en el 5-5. En el tiebreak prevaleció lo anímico de los últimos juegos: la balanza, del lado de Tsonga ante un sumamente errático Wawrinka.

El francés quedó mejor de cara a la continuidad de las acciones y así lo manifestó en los primeros tres juegos, en los que tuvo cuatro chances de quiebre y ganó su servicio sin ceder puntos. No obstante, no pudo sacar ventaja y Wawrinka poco a poco fue metiéndose de nuevo en el partido. Hubo un momento más a favor de Tsonga, con otra oportunidad con la devolución en el 4-4. Pero la iniciativa empezó a cambiar de lado. El francés perdió la iniciativa, pasó a jugar más retrasado en la cancha y tomó malas decisiones en su hoja de ruta. Un cóctel suficiente para que el suizo se hiciera de la tercera manga, nuevamente en el tiebreak.

Y otra vez un golpe veloz para sacar distancia, con una rotura. Wawrinka quedó en una posición inmejorable, con la presión del lado de Tsonga. El suizo, además, soportó cada embiste de su oponente, tras dejar atrás situaciones límite con su saque en el 1-0 y 2-1 (seis en total). Con soltura en sus golpes, pero con un juego más controlado que en las semanas previas a Roland Garros, el suizo cerró el partido con su saque y se clasificó a su segunda final de Grand Slam, luego de su título en el Abierto de Australia 2014.

Para el segundo turno, el plato fuerte del día: frente a frente, los mejores dos jugadores de la temporada sobre polvo de ladrillo. Djokovic llega con los títulos en Monte-Carlo y Roma, además del envión reciente de haber vencido a Rafael Nadal -nueve veces campeón en París- en sets corridos. Un total de 27 triunfos consecutivos para el serbio, que además este año se consagró en el Abierto de Australia, Indian Wells y Miami. Por su parte, Murray suma 15 éxitos en cadena, con los títulos en Munich y Madrid, sus primeros dos festejos sobre clay.

En los antecedentes, la historia favorece al serbio, con una marca de 18-8 y siete victorias seguidas. El último triunfo del escocés, vale decir, se dio en la final de Wimbledon 2013.

«Él ha mejorado en tierra batida, no hay dudas», explicó en la previa Djokovic, quien espera que la resonante victoria ante Nadal en cuartos de final no lo relaje de más. «Tengo que acomodar mis pensamientos y sólo concentrarme en las semifinales. Lo que quiero es ganar el título. A eso vine», remarcó el serbio, quien busca en París el único Grand Slam que falta en sus vitrinas.

En tanto, el escocés ratificó ante David Ferrer su sorprendente andar sobre polvo de ladrillo. «La arcilla no era una superficie para mí, no he nacido en ella, pero desde hace meses juego mejor, comprendo mejor lo que hay que hacer en esta superficie, el planteamiento táctico», apostilló Murray, quien intenta ser el primer británico en jugar la final del Abierto de Francia desde que lo hiciera Bunny Austin en 1937.

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