Bruno Rodríguez Parrilla advirtió este miércoles que una eventual agresión militar de Estados Unidos contra Cuba provocaría “una verdadera catástrofe humanitaria” y un “baño de sangre”, en medio de la creciente tensión entre ambos países.
A través de una publicación en la red social X, el canciller cubano afirmó que una escalada militar injustificada contra la isla tendría consecuencias fatales tanto para ciudadanos cubanos como estadounidenses.
“Se perderían vidas de ciudadanos cubanos y estadounidenses, un hecho al que solo apuestan los políticos que no envían sus hijos y familiares a las guerras”, expresó Rodríguez.
El funcionario aseguró además que “no existe la menor razón, ni siquiera el menor pretexto” para que una “superpotencia” como Estados Unidos ataque a un país que, según afirmó, “no representa ninguna amenaza”.
Para el Gobierno cubano, cualquier acción militar tendría como objetivo provocar un cambio de sistema político o de gobierno mediante el uso de la fuerza.
Las declaraciones del canciller se producen luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmara el pasado 29 de enero una orden ejecutiva declarando una “emergencia nacional” por la supuesta “amenaza inusual y extraordinaria” que, según Washington, representa Cuba para la seguridad estadounidense y regional.
La orden ejecutiva acusa al Gobierno cubano de mantener vínculos con países considerados hostiles por Washington, además de presuntamente albergar grupos terroristas transnacionales y permitir operaciones militares y de inteligencia de Rusia y China en territorio cubano.
Como parte de las medidas anunciadas, Estados Unidos impuso aranceles a los países que comercialicen petróleo con Cuba y advirtió sobre posibles represalias contra quienes incumplan las disposiciones de la Casa Blanca.
El Gobierno cubano ha rechazado reiteradamente esas acusaciones y sostiene que defenderá su soberanía e integridad territorial frente a cualquier amenaza externa.
En respuesta a las recientes decisiones de Washington, las autoridades cubanas calificaron las medidas estadounidenses como una demostración de una política “fascista, criminal y genocida”.
Estados Unidos mantiene desde hace más de seis décadas un embargo económico y comercial contra Cuba, considerado por La Habana como una de las principales causas de las dificultades económicas que enfrenta la isla.
